YOGA Y MEDITACIÓN

El propósito de la Meditación es servir como guía para ver con claridad la naturaleza de la mente sin depender de opiniones o teorías sino a través del conocimiento directo.

Solo cuando conocemos la naturaleza de la mente podemos tomar acción para reconducir su energía de forma constructiva y practicar higiene mental a diario para sostener su equilibrio.

La práctica de yoga y meditación da lugar a una sensación de profunda calma, la cual viene de saber algo por propia experiencia. a través de la atención y el conocimiento directo.

La técnica fundamental para meditar es mantener la atención, el primer paso es centrar la plena conciencia en el cuerpo, en este sentido la práctica inicial de yoga es una base estupenda para iniciarnos en la meditación y la practica avanzada de yoga se convierte en pura meditación en la esterilla.

Con introspección despertamos un sentido de relajación e interés y empezamos a investigar y a familiarizarnos con la consciencia que está meditando, la autobservación perseverante y ecuánime abre las puertas del autoconocimiento.

Meditaciones sentadas

Esta postura parece incómodas al principio, pero con el tiempo proporciona un equilibrio único de suave firmeza que alivia la mente sin cansar el cuerpo.

Es una de las posturas más efectivas para cultivar la combinación apropiada de quietud y energía.

Meditaciones en movimiento en la esterilla o caminando

En esta meditación hay que poner la atención en los movimientos y sus sensaciones durante la sesión de asanas en la esterilla o en la sensación de los pies tocando el suelo y los espacios entre cada paso si se realiza caminando.

La mente se fortalece en la atención plena al tomar conciencia, parar y volver a enfocarnos cada vez que se dispersa.

Observamos la sensación de ‘dejar ir’ cualquier agitación, preocupación, recuerdos u opiniones acerca de ti, con la practica continuada La ‘charla interna’ cesará temporalmente o desaparecerá.

Parar y enfocarse de nuevo en la atención plena refresca continuamente la mente y permite que se asiente a su propio ritmo.

La meditación en movimiento aporta energía y fluidez a la práctica, es normal para nuestras mentes inexpertas ensimismarse en sus pensamientos y estados de ánimo. Por lo tanto, en lugar de ceder a la impaciencia, aprende a dejar ir y a comenzar de nuevo. Así, una sensación de tranquilidad y calma puede surgir, permitiendo que la mente se vuelva abierta y clara de una manera natural, no forzada. Por eso es importante cultivar la paciencia y la determinación de focalizar de nuevo la atención cuando se dispersa.

Meditaciones tumbadas

Tumbándote al final de la sesión o del día en casa, pasa unos minutos meditando, recorre el cuerpo relajándolo, o centra tu atención en la respiración conscientemente, deja a un lado los recuerdos del día que pasa y las expectativas para mañana, céntrate en el instante presente, en pocos minutos, con la mente clara podrás saborear el bienestar que te aporta la práctica y agradecerte por el tiempo dedicado a cuidar de ti.

 

Progreso en la meditación

La meditación requiere constancia para acceder progresivamente desde la capa más superficial hacia la más sutil y profunda restableciendo la conexión natural con la Consciencia Plena.

Conciencia Plena del Cuerpo

Practicar con la intención de investigar y estar en paz contigo es la actitud correcta hacia la meditación. Hay que evitar que la rutina se vuelva mecánica.

Prestar atención al cuerpo, la postura las sensaciones corporales que surgen y desaparecen, es un ancla útil para una mente errante.

Practicar, la estabilidad y el esfuerzo constante pero sereno ayudan al desarrollo de la calma, si no puedes sentirte estable pase lo que pase, no hay paz.

Conciencia Plena de la Respiración

La respiración tiene una cualidad constante y relajante sino la fuerzas.

Todo el proceso meditativo – recuperar tu atención, notar la respiración, notar que la mente se ha ido a la deriva y el restablecer tu atención – desarrolla la plena conciencia, la paciencia y el conocimiento directo. Nos permitirte darnos cuenta del funcionamiento de la mente y aportar cierto grado de claridad y apacibilidad a ésta.

Nos permite practicar estar en paz, escuchar el ruido de la mente “dejar ir” y discernir con claridad que soy mucho más que mis pensamientos.

Conciencia Plena de la energía del corazón

La meditación te lleva hacia la esencia interior y te conecta con la energía del corazón, con los valores internos más genuinos, con el anhelo interno de todos los seres, con la paz interior.

La meditación enseña de manera natural la paciencia y la tolerancia, o por lo menos demuestra la importancia de estas cualidades en tu interior para desarrollar la paz interior.

La meditación potencia la energía de bondad y el amor compasivo amplía la consciencia más allá de la perspectiva puramente personal.

Si no estás siempre tratando de hacer que las cosas vayan como tú quieres; si eres más tolerante y receptivo contigo mismo y con los demás tal como son, la bondad surge por sí misma. La bondad es la sensibilidad natural del corazón.

Con la meditación en la energía del corazón se cultiva la buena voluntad y un sin fin de cualidades internas que nos aportan paz y armonía.

Atención plena sin objeto de meditación

La meditación también puede llevarse a cabo sin un objeto de meditación, en un estado de contemplación pura o ‘consciencia sin elección’.

Observar sin elección, con ecuanimidad nos hace contemplar todo lo que es impermanente, Observamos como la vida es constante cambio nos guste o no,

Observamos con ecuanimidad todo lo que nos provoca insatisfacción, las sensaciones desagradables nos producen insatisfacción, pero incluso las experiencias encantadoras crean un vacío cuando terminan y desestabilizan nuestra mente.

Asumir esta realidad y reconocer como la cualidad de impermanencia e insatisfacción están estrechamente ligadas y cómo estas cualidades corresponden a todas las cosas físicas y mentales, nos libera del sufrimiento innecesario, no importa si tus experiencias son alegres o apenas tolerables si reconoces que son impermanentes.

La contemplación y el fortalecimiento de la ecuanimidad dará lugar a una perspectiva serena y equilibrada en tu vida, pase lo que pase, vivirás con plena conciencia disfrutando de los buenos momentos sin apego y reconocerás en las circunstancias difíciles el aprendizaje y la fuerza que te aportan.

Cuando todo en la vida es constante cambio y transformación, la meditación nos sostiene con firmeza y estabilidad, nos aporta la ecuanimidad y la fuerza para trascender la inestabilidad mental y nos conecta con nuestra propia esencia trascendente, con nuestro verdadero Ser, la Consciencia Pura nos conduce por buen camino.

Namaste.

Inma Reina.

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